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New Moon: sólo para chicas

Aquel que ha pasado los veinte, o no ha leído alguno de los cuatro libros de Stephenie Meyer, o no ha visto el primer filme de la serie Twilight (Crepúsculo) y, sobre todo, si no es una chica, tal vez se sorprenda del record histórico que batieron las taquillas de media noche en el estreno de New Moon, llevándose por delante a Harry Potter, Star Wars, y The Dark knight, recaudando cifras millonarias como nunca antes de la pasada noche del 20 de Noviembre, precisamente a la hora en que los vampiros suelen salir a hacer de las suyas.

Sin embargo, la esperada secuela a cargo de la guionista Melissa Rosenberg, fanática de “Buffy, la cazavampiros”, con sus monstruos y humanos podría llegar a hundir en un prolongado sopor a aquel público incapaz de sortear – si no cuenta con antecedentes – varias lagunas dramáticas en esta adolescente fábula donde, habiendo vampiros y licántropos, no se ven horrorosas mutaciones ni colmillos ensangrentados.

Más que criaturas sobrenaturales, el tierno Edward Cullen (Robert Pattinson) y el amoroso Jacob Black (Taylor Lautner), son dos chicos jóvenes e irresistibles, que cada vez que tienen un chance exhiben sus masculinos torsos desnudos ante la bella Bella (Kristen Steward), y se turnan, no para atacarla como lo haría cualquier monstruo del cine – exceptuando al buen King Kong – sino para protegerla de sí mismos.

De tal manera el joven Cullen desea proteger a Bella Swan que se aleja de ella, dejándola con el corazón partido. Es el momento ideal para escapar nosotros también, al servicio o a por más palomitas, habida cuenta que aún nos espera una larga estadía en la sala oscura y que las siguientes secuencias tratan de otro perro con el mismo collar. Después de que el vampiro protector abandone a Bella, ella trabará amistad con otro protector, hombre lobo, que a su vez se alejará momentáneamente de la muchacha con el mismo argumento. Y los espectadores quedarán impasibles ante estos dos contrarios tan parejos e incoloros en sus perfiles de personajes antagónicos. Ambos, el vampiro y el lobo, son igualmente buenos y bellos para Bella, y la fuerza dramática que prometía la historia se debilita y desdibuja por los dilatados vericuetos a que la conduce una adaptación menor de más de dos horas de duración.

Luego de esta propuesta llegará Eclipse, en el 2010, un nuevo filme basado en el tercer libro de la autora de Twilight, que acaso haga honor a su nombre y eclipse la Luna Nueva, para mejor disfrute de sus seguidores.

Pilar Ayuso


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