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Miles de personas asistieron al sepelio de Sandro

Sumario: Algunas de las personalidades que fueron a rendirle honores. ¿Es Sandro el Carlos Gardel de estos tiempos? Una polémica y una posible respuesta.

Escenas de verdadero patetismo, llantos incontrolables, dolor en los rostros,  se veían en muchos de los miles, algunos calculan en 50,000 personas, que asistieron a darle el último adiós a Sandro, ya fuera durante el tiempo que estuvo tendido en el salón del Congreso argentino o que le acompañaron hasta su última morada.

Roberto Sánchez, este era su verdadero nombre,  conmovió a gran parte de la gente de América Latina y especialmente entre los argentinos. El  pibe Maradona confesó a la prensa que lloró cuando se enteró del sensible deceso.  “Fue distinto, fue único y lo seguiremos recordando como fue: como el más grande”, expresó.

Según la prensa argentina, además del  pueblo en general, acudieron también grandes figuras del  espectáculo y político a rendirle honores y expresarle sus condolencias a la viuda.

Entre los que asistieron se cuentan a Cacho Fontana, el actor Víctor Laplace, el ministro de Cultura porteño Hernán Lombardi, el periodista Miguel Tití Fernández, la exmodelo Liliana Caldini,  los cantantes Gianfranco Pagliaro, Jairo, José Ángel Trelles, este último, visiblmenete conmovido, permaneció largo rato junto al cuerpo del cantante, acariciándole el rostro.

Una polémica después de muerto.

Algunos admiradores de Sandro, dentro y fuera de la Argentina, ante la muerte del artista llegaron a compararlo con Carlos Gardel, algo que los amantes del tango, sean porteños o no, no son capaces de oír sin que muestren enojo.

Sobre el tema Mariano del Mazo en un artículo titulado ¿Sandro es Gardel?, puntualiza en la introducción a su trabajo: “A primera vista, comparar a Charles Romuald Gardés con Roberto Sánchez es comparar tomates con lechuga. Dejando de lado la extendida idea del adjetivo calificativo (“Sandro es Gardel”), las opiniones de famosos como Mirtha Legrand y Susana Giménez abre las puertas de un debate que en nuestro país puede llegar hasta los bordes de la herejía: Gardel es intocable; Sandro, un mito fresco. Para empezar: los separa un abismo estilístico y la diferencia de edad de 55 años. Para seguir: la calidad interpretativa de Gardel fue impecable; la de Sandro ha tenido altibajos. Sin embargo…
Marca algunas coincidencias como sus orígenes humildes y misterios alrededor de sus personalidades (de Sandro se decía que era gitano, de Gardel es tema de discusión su procedencia), cada uno construyó su propia carrera. Carlitos era muy cuidadoso de su imagen, no hay ninguna foto en que aparezca despeinado. Formó dupla con Le Pera y conquistó la América entera.

Sandro, por su parte dice, pasó de ser un cantante que hacia versiones de la música de Los Beatles, Paul Anka y Chuck Berry,   a convertirse en un baladista. Formó una dupla con Anderle, le dio importancia a la imagen y eso lo demuestra a partir de una anécdota: “en las últimas semanas el doctor Perrone le sacó en el Hospital Italiano una foto con su celular; el Gitano tomó el teléfono, borró la foto, le pidió a su esposa Olga que lo peinara y pidió al médico que lo fotografiara otra vez.

Pero las conclusiones de esta polémica inicial, la da el propio Mariano del Mazo en los tres párrafos finales de su artículo que me siento tentado a transcribir textualmente:

“Supo utilizar con eficacia elementos promocionales como las revistas y el cine. En 1969, junto con Leonardo Favio y Palito Ortega, provocó un inusitado fenómeno de masividad: entre los tres llegaron a vender un millón de copias. Después se cortó y conquistó la América hispana.

Hasta aquí, la analogía. Las diferencias también se podrían destacar: más allá del plano específicamente artístico, Gardel gustaba a los hombres y Sandro fue un producto orientado al público femenino. Y muchas más.

Gardel fue único; Sandro, también. Ahora, mientras las fans desfilan ante el féretro, se empieza a diseñar la dimensión del mito. Será el paso del tiempo el encargado de marcar los alcances y la solidez de la leyenda. Todo parece indicar que Roberto Sánchez se va a ubicar ahí, cerca, muy cerca del podio celeste que encabeza,  gigante y eterno, el Zorzal Criollo”.

Y USTED, ¿ESTÁ DE ACUERDO?

SANDRO: UN EJEMPLO DEL PELIGRO DE FUMAR

La vida, la enfermedad y la muerte de Sandro delatan varios de los problemas de la salud pública de la Argentina y dejan enseñanzas. El cantante había empezado a fumar a los 10 años en la casa de un vecino. No paró hasta 42 años después y llegó a fumarse hasta cinco paquetes por día.

En 1998 le diagnosticaron la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, más conocida como EPOC, que lo obligó a estar prendido a tubos de oxígeno. Y por si fuera poco, su corazón -que él tanto abrió a sus “nenas”- se fue deteriorando.

Sandro era consciente de los estragos que el cigarrillo hizo en su propia salud. Desde el lugar de paciente salió a recomendar a los jóvenes que no empiecen a fumar o que dejen de hacerlo, para que no vivan el calvario de sus últimos años. Sus médicos, como el neumonólogo Juan Antonio Mazzei, cuentan que Sandro esperaba reponerse para sumarse también a reclamar por el Convenio Marco para el Control del Tabaco, el primer tratado internacional de salud pública que los legisladores aún no ratificaron, mientras en la Argentina mueren 40.000 personas por año como consecuencia de las enfermedades asociadas al tabaco o por la exposición al humo. (FRAGMENTO DE UN ARTÍCULO TOMADO DE EL DIARIO ARGENTINO CLARIN)


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