Alejo Carpentier: sus obras en el cine
Tyrone Power quiso llevar al cine la novela del cubano Los pasos perdidos. Tomás Gutiérrez Alea, también quiso llevarla al celuloide. Conferencias del escritor sobre su obra y otros temas fueron la base de varios documentales. Concierto barroco, El recurso del método, Derecho de asilo, El siglo de las luces, a la gran pantalla.
Por Ignacio M. Doubrechatt
Traducir la literatura al cine ha sido una aventura constante de los realizadores desde los orígenes del séptimo arte, y en todas las cinematografías hay muestras de esa atracción, suerte de deuda del audiovisual con el universo de la palabra y de su magia.
Sin embargo no siempre es un diálogo feliz. En numerosas ocasiones, la versión fílmica se aleja de su original literario y, en muy contadas oportunidades, la traslación ha logrado, incluso, superar sus propias fuentes.
Pero si a tales antecedentes y reiteraciones, se suma que el cine intenta traducir las grandes obras de la novelística contemporánea y que, además, el autor escogido no se apoya en la dramaturgia de los conflictos ni tampoco en la utilización del diálogo, sino que articula su historia, mueve situaciones y personajes desde la descripción y la narración para trasmitir a sus lectores un mundo poblado por sensaciones e ideas, pues se complejiza más el propósito.
Mas el reto acrecienta el deseo. Así sucedió en la década de los años 50 del siglo XX, cuando el afamado actor norteamericano Tyrone Power, cautivado por su lectura, compró los derechos para llevar al cine una de las mayores novelas latinoamericanas, Los pasos perdidos, del cubano Alejo Carpentier. El proyecto, sin embargo, no llegó a materializarse por la muerte del astro. La novela también fue el sueño trunco de otra celebridad, el realizador cubano Tomás Gutiérrez Alea (Memorias del subdesarrollo, Fresa y chocolate).
Alejo Carpentier, antes de ser reconocido mundialmente por su narrativa y reflexiones ensayísticas, fue un excelente periodista, un cronista que seguía el latido de la cultura, del arte y de las letras universales. También dejó su huella como crítico de cine. Fe de ello son los artículos que escribió sobre Charles Chaplin y su mítico personaje Charlot, la actriz Greta Garbo y los hermanos Lumiere, creadores de la expresión artística que revolucionó el lenguaje del siglo XX, el cine.
Otros cineastas, algunos de ellos amigos personales de Carpentier, como el español Luis Buñuel, merecieron sus reflexiones, así como otros grandes del cine mundial como el ruso Serguei Eisenstein, autor de las célebres Octubre y El acorazado Potemkin; el norteamericano Orson Welles y el italiano Federico Fellini.
EL SUEÑO DE HACER CINE CUBANO

Alejo Carpentier
Con la irrupción del cine en la Isla a fines del siglo XIX, comenzaron también los afanes por hacer cine cubano. El realizador José Casasús fue uno de los pioneros al filmar en 1898 un breve cortometraje publicitario.
Sin apoyo institucional ni recursos financieros ni tecnológicos, el cine avanzaba en Cuba. Dentro del proyecto de un grupo de intelectuales y artistas de izquierda, surgió la Cuba Sono Films, empresa a la que se sumó el joven Alejo Carpentier en su condición de guionista.
Con la fundación en 1959 del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), volvería Carpentier al celuloide, pero como protagonista. El documentalista Héctor Veitía filmó en 1973 las conferencias que el autor de El reino de este mundo ofreció, como otros intelectuales, en la entonces biblioteca de la institución Antonio Briones Montoto. De esta manera se proyectaba el escritor hacia el público como actor y personaje de aquellos filmes, hoy patrimonio de la cultura cubana.
Los cuatro documentales resultantes formaron parte de la serie Habla Carpentier… y en ellos disertó sobre La Habana, la música, el surrealismo y su propia obra. Armado sobre sus recuerdos y vivencias a través de un monólogo que no sólo muestra su erudición y elocuencia sino que devela también sus dotes de comunicador, el filme consagrado a la capital cubana presenta y en cierta medida historia el cuerpo de la ciudad.
En Habla Carpentier… sobre la música popular en Cuba, el escritor entra en el complejo y plural campo de esta disciplina, desde su autorizada voz de musicólogo, para establecer un diálogo con los espectadores, no exento de ideas polémicas, y que sitúa a la música cubana en el concierto internacional desde sus manifestaciones cultas y populares.
El tercer documental Habla Carpentier…sobre el surrealismo entrega la experiencia y vivencias de un intelectual que compartió con los principales artífices del grupo surrealista, algunos de los cuales cobran vida en su discurso como el poeta Paul Éluard y los pintores Salvador Dalí y Pablo Picasso.
Las razones de su praxis literaria y los conceptos que articulan y estructuran su teoría de lo real maravilloso dentro del canon de la narrativa latinoamericana contemporánea y en el entorno histórico y cultural del Caribe, son el hilo conductor en Habla Carpentier… sobre su novelística.
En 1989 otro realizador cubano, Bernabé Hernández, tomaría como referente varias obras del narrador para filmar su documental La Habana de Alejo Carpentier, cinta que además incorpora un fragmento de una entrevista con el autor de Viaje a la semilla, en la cual el escritor recrea la ciudad de su infancia mientras valora la arquitectura de la urbe.
LA FICCIÓN, ALGO MÁS QUE UNA UTOPIA

Tyrone Power
Finalmente, la obra carpenteriana sería llevada al cine de ficción con toda la complejidad de su prosa, que él definió, hace seis décadas en el prólogo de su novela El reino de este mundo, como la poética de lo real maravilloso. El director chileno Miguel Littín se convirtió en el primero en adaptar cinematográficamente una de las novelas del cubano al realizar la versión de El recurso del método, en 1978, narración de fuerte acento barroco y un irónico y crítico sentido del humor.
En 1989, el mexicano Paul Leduc filma Concierto Barroco, basado en la noveleta homónima de Carpentier. Sin diálogos, apoyada solamente en las imágenes, la película intentó ahondar en los códigos alucinantes de una de las últimas obras del cubano. Fue Humberto Solás el primer director cubano que llevó al cine y a la televisión una de las obras monumentales de la narrativa carpenteriana: El siglo de las luces (1992).
El último acercamiento cinematográfico a la narrativa del Premio Cervantes 1978 se produjo en 1994 cuando el realizador cubano Octavio Cortázar, coautor del guión junto a Walter Rojas, llevó a la pantalla el relato Derecho de Asilo.
(Tomado de Cubanow)












