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La primera Afro-Americana millonaria, vida ejemplar

Madam C.J. Walker

Madam C.J. Walker

Cuando las latinas inmigrantes nos enfrentamos al cambio que representa vivir en Norteamérica y a adaptarnos a la cultur; anglosajona, a veces creemos que nunca podremos llegar a cumplir nuestras metas, y mucho menos llegar a triunfar en algún campo profesional…todo nos parece imposible.

Pues a todas ellas les digo que ¡Sí podemos! Y para demostrar que sí se pueden cruzar barreras de las que parecen infranqueables, les traigo la historia ejemplar de Sarah Breedlove, la primera mujer de raza negra norteamericana que logró ser millonaria.

Sarah Breedlove nació el 23 de diciembre de 1867 en Delta, Louisiana. Fue hija de esclavos libertos, y su vida transcurrió entre las más inenarrables adversidades.   Quedó huérfana a los siete años al morir sus padres durante una epidemia de fiebre amarilla y fue criada por su hermana mayor, pero su cuñado la maltrataba tanto que para escapar de esa situación a los 14 años se casó con Moses McWilliams en el poblado de Vicksburg. Su suerte no duró mucho pues éste murió en un accidente cuando ella tenía  20 años y se quedó sola con su hija A. Lelya, de dos años de edad.

Se mudó a San Louis en busca de una mejor forma de ganarse el sustento, y asistió a escuelas públicas por las noches, mientras trabajaba de día como lavandera hasta 14 horas para poder costear la educación de su hija.

Fue en esa época cuando comenzó a perder el cabello debido a la pobre alimentación, enfermedades, stress, y por los populares tratamientos para estirarse el pelo que practicaban las afro-americanas de la región.

Sarah dirigió su propia batalla contra la pérdida del cabello durante los años 1890s, y comenzó a experimentar con diferentes tratamientos y productos para el cuidado del cabello.

Su método incluyó su propia fórmula para una pomada, cepillado y uso de peines calientes. Animada por su éxito se mudó a Denver, Colorado, donde se casó con Charles J. Walter (dueño de un periódico dirigido a personas de raza negra), de quien tomó el apellido con que vivió hasta el fin de su vida, a pesar de que luego se divorció de él.

Ella promovió su método y productos viajando por todo el país y haciendo demostraciones. Incluso, viajó a Centro América, el Caribe y Sur América. Su negocio se volvió tan exitoso que abrió una oficina en Pittsburg en 1890, de la cual encargó a su hija.

En 1910 Madam C. J. Walker se asentó en Indianápolis. Allí fue donde estableció sus laboratorios para producir los cosméticos y entrenar a sus vendedoras, que fueron mujeres pobres y negras, que vieron en este empleo una forma decorosa de ganarse la vida. Estas “Agentes de Walker” se hicieron muy conocidas a través de de toda la comunidad  negra de Estados Unidos y el Caribe. Ellas a su vez promovieron la filosofía de Walter de “limpias y amorosas” como lema para hacer avanzar en cuanto a estatus a las afro-americanas. Como innovadora, ella organizó clubes y convenciones para sus representantes, los cuales fueron reconocidos no sólo como exitosos vendedores sino también por su filantropía y esfuerzos educacionales entre los afro-americanos, para cuyas escuelas donó miles de dólares.

No obstante, fue criticada por muchos, que la acusaban de querer cambiar con su “método de estiramiento del cabello” el aspecto que Dios había dado a la mujer negra. Sufrió incontable sinsabores en una sociedad donde la mujer estaba confinada a las labores domésticas, y carecía casi por completo de derechos civiles.

Pero siguió adelante con su empresa, y para 1917 se compró una mansión de 22 habitaciones, Villa Lewaro, en Nueva York, ya que su compañía para entonces era un negocio multimillonario, y el mayor que poseyera en todos los Estados Unidos algún propietario negro.

Murió el 25 de mayo de 1919, en su hogar en Irvington, Hudson, Nueva York. En el momento de su muerte su negocio estaba valorado en más de un millón de dólares. Su fortuna personal era de entre $600.000 y $700.000. Le dejó la tercera parte de su herencia a su hija, la cual se hizo muy conocida por su apoyo al llamado Renacimiento de Harlem. Su estrategia de negocio y filosofía inspiró a incontables personas.

Pero sobretodo, dejó un legado de sabiduría, coraje y ejemplo de lo que puede hacer un ser humano cuando utiliza su inteligencia. Ella venció a una sociedad donde ser negro, pobre, mujer y con poca educación era estar condenado a llevar una vida miserable.

(Ambar Roca)


1 Response for “La primera Afro-Americana millonaria, vida ejemplar”

  1. Eliseo dice:

    Ves, amigo lector, que si se puede, es por eso que ante las adversidades no podemos nunca desanimarnos, esta mujer y negra, fue una heroina en su empeño por sacar adelante a su familia y lo logro.
    No desmayemos en nuestro empeño por salir adelante, esta es una nacion prospera y de oportunidades, por eso amo a los EE.UU y me siento orgulloso de ser ciudadano americano.
    Saludos de Eliseo.

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